La UE, pendiente de las definiciones de Fernández sobre el acuerdo de libre comercio y Venezuela

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La UE, pendiente de las definiciones de Fernández sobre el acuerdo de libre comercio y Venezuela

En su visita a Madrid, el presidente electo reiteró sus críticas al acuerdo UE-América Latina

La actitud del presidente electo Alberto Fernández respecto al acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, así como el papel que defina para Argentina a nivel regional en la resolución de la crisis de Venezuela, marcarán el futuro de la relación del país con los aliados del Viejo Continente, algunos de cuyos apoyos necesitará para renegociar la deuda con el FMI.

Los lineamientos geopolíticos del nuevo presidente peronista respecto a otros actores internacionales claves, como China, Rusia e Irán, también condicionarán la relación birregional y con los aliados europeos.

Por otro lado, la prioridad que Fernández le dé a dos cuestiones de su agenda que responden a reclamos internos, como la ley del aborto y la soberanía de las islas Malvinas, determinará por un lado la complicidad y cercanía de su gobierno con el papa Francisco-, y por el otro, el nivel de conflictividad con el Reino Unido.

“Cuando se supo del cierre del acuerdo EU-Mercosur, Fernández manifestó reparos, pero se trata de un acuerdo en el que el gobierno español y la Unión Europea pusieron mucho esfuerzo y, evidentemente, una postura de confrontación no será bien recibida”, asegura Carlos Malamud, especialista en Relaciones Internacionales de la UE con América Latina del Real Instituto Elcano, de Madrid.

Durante su visita a la capital de España en septiembre, en plena campaña electoral, Fernández reiteró sus críticas al acuerdo UE-América Latina, al asegurar que la integración se tiene que lograr pero “no a costa de seguir perjudicando a la Argentina”.

El entonces candidato del Frente de Todos defendió la reindustrialización del país y subrayó que Argentina no puede “seguir condenada a vender productos primarios”, y tiene que buscar “puntos en común para profundizar los acuerdos con Europa”, recordando que todavía hay un margen de dos años para concretar el acuerdo de Libre Comercio.

“Fernández insistió mucho en la necesidad de renegociar el acuerdo UE-Mercosur, pero en la parte comercial no hay margen. Si se abre en algún sentido implicaría que no se va a volver a cerrar más. La parte comercial es intocable y es la más sensible del kirchnerismo/peronismo que intenta proteger en exceso la industria nacional”, sostiene Maladumd.

No obstante, el experto cree que el próximo gobierno argentino –al menos en una primera etapa- no optará por el enfrentamiento con la UE ya que “necesitará de aliados para renegociar su deuda con el directorio del FMI”.

“Si da una patada al tablero de la UE no tendrá una posición muy favorable”, dice el experto en Relaciones Internacionales.

“Fernández sabe que lo que necesita Argentina es estabilidad, no otro cosa, porque los problemas financieros están sobre la mesa. La aproximación de la UE es pragmática, y si se mantiene una política moderada, y no hay un giro muy fuerte, no se producirán un alejamiento”, afirma por su parte, Anna Ayuso, investigadora para América Latina del CIDOB, un centro de Estudios Internacionales con sede en Barcelona.

Por otro lado, la UE tiene sus propios problemas internos para concretar el acuerdo UE-América Latina, destaca la experta, quien también recuerda que el hecho de que el Ministro de Exteriores español, Josep Borrell, vaya a asumir como jefe de la diplomacia europea, aportará una “mayor sensibilidad y acercamiento a los temas Latinoamericanos”, lo que será beneficioso para la relación con Argentina.

Otro de los mensajes que lanzó Fernández en Madrid fue que una tarea prioritaria de su gobierno sería “reconstruir la unidad Latinoamericana”, en referencia a su idea de revitalizar el Unasur, el proyecto de Néstor Kirchener que fue desarticulado por los gobiernos neoliberales que llegaron al poder en la región.

En la misma línea, el Presidente electo insinuó que si llegaba a la Casa Rosada, con él Argentina abandonaría el Grupo de Lima, un foro que fue creado por la derecha regional con el aval de Estados Unidos y la UE, que apoya al presidente “interino” Juan Guaidó y su estrategia para forzar unas nuevas elecciones en Venezuela al considerar ilegítimo el mandato del mandatario venezolano Nicolás Maduro.

Según Fernández, «el hecho de que Argentina sea parte del grupo de Lima y esté tan condicionada a las políticas norteamericanas nos ha hecho retroceder mucho como país».

El presidente electo tiene una mirada crítica sobre el régimen de Maduro, pero asume que el Grupo de Lima ejecuta la policía de Washington en la región y, por lo tanto, comparte la posición que defienden México y Uruguay, cuyos gobiernos no reconocieron a Guaidó y todavía confían que es posible negociar una salida a la actual crisis con Maduro.

Una eventual posición rupturista de Fernández complicaría la relación con Estados Unidos, y tampoco sería vista con muy buenos ojos por la UE, ya que el grupo de Lima es un ámbito en el que se juegan actualmente los balances de poder geopolíticos en la región, tanto la influencia del bloque europeo sobre la preeminencia de Estados Unidos, y de otros actores internacionales como China o Rusia.

A pesar de ello, Ayuso cree que “ya hay otras voces que piden moderación, otras iniciativas, con lo que si Argentina abandona el Grupo de Lima sería algo más bien simbólico” desde la perspectiva europea.

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